En 2026 se cumplen 45 años de la que para Ricardo Leal Cordobés ha sido probablemente la decisión empresarial más importante que ha tomado en su vida: “Atreverme a montar mi propio negocio”. Lo que comenzó en 1981 como una tienda de joyería y bisutería en Jerez de los Caballeros se ha convertido cuatro décadas y media después en el principal grupo empresarial extremeño. Está presente, dentro y fuera de la región, en sectores tan diversos como la siderurgia, la industria química, los envases y embalajes y las energías renovables. En aquel momento “no tenía en la cabeza construir un grupo industrial de las dimensiones que tiene hoy”, reconoce Leal, que atribuye el éxito conseguido sobre todo a la constancia. “Las oportunidades -incide- pueden aparecer, pero si no estás dispuesto a trabajar, a dedicar tiempo y a esforzarte para desarrollarlas, difícilmente vas a conseguir algo”.
Cristian Lay fue el origen de todo, pero el grupo que conocemos actualmente tiene poco que ver con aquella empresa de venta por catálogo. Dentro de estos 45 años de trayectoria, ¿en qué momento comprendió que el futuro estaba en la industria?
Creo que no hubo un momento concreto en el que tomara esa decisión. Fue algo que surgió de manera natural, a medida que íbamos creciendo y entendiendo mejor las necesidades de nuestros negocios. Con Cristian Lay empezamos comercializando joyería y bisutería, pero llegó un momento en el que vendíamos tanto que necesitamos desarrollar nuestra propia capacidad de fabricación. Después incorporamos la cosmética y fuimos ampliando nuestras actividades. Aquello nos permitió aprender algo que ha sido fundamental para el desarrollo posterior del grupo: conocer y controlar los procesos de producción, desde la fabricación hasta la comercialización y distribución de los productos. Con el tiempo vimos que esa experiencia y nuestra forma de gestionar podían aplicarse a otros sectores. Y así fuimos incorporando nuevas actividades industriales, primero relacionadas con negocios que ya conocíamos y después en ámbitos como el acero, la química, el ‘packaging’ o la energía, entre otros. Yo siempre he pensado que una empresa tiene que estar en permanente evolución. No se trataba de abandonar Cristian Lay para dedicarnos a la industria, sino de aprovechar lo que habíamos aprendido para seguir creciendo, diversificar nuestras actividades y construir un grupo más fuerte.
“No se trataba de abandonar Cristian Lay para dedicarnos a la industria, sino de aprovechar lo que habíamos aprendido para seguir creciendo y diversificar nuestras actividades”
¿Se imaginó alguna vez que el grupo llegaría a tener estas dimensiones?
La verdad es que no. Cuando empezamos con Cristian Lay en 1981, lo que queríamos era desarrollar nuestro negocio, llegar a más clientes y seguir creciendo. No tenía en la cabeza construir un grupo industrial de las dimensiones que tiene hoy. Las cosas fueron llegando de manera progresiva. Una oportunidad te llevaba a otra y, a medida que crecíamos, también íbamos aprendiendo a fabricar, comercializar y gestionar negocios cada vez más complejos. Lo que sí he tenido siempre es inquietud por hacer cosas nuevas y mejorar lo que ya teníamos. Nunca me ha gustado quedarme quieto ni conformarme con lo conseguido. Pero tampoco hemos crecido con la obsesión de alcanzar un tamaño determinado. Cuando miro atrás, por supuesto que siento satisfacción por todo lo que hemos construido, pero lo que más me importa es que hemos sido capaces de desarrollar empresas, generar empleo y formar equipos profesionales que permiten que el grupo siga avanzando. Y espero que continúe haciéndolo durante muchos años.
Group of workbenches at the beginning of Cristian Lay. / El Periódico
¿Qué cree que ha tenido más peso en su trayectoria? La capacidad para detectar oportunidades, el esfuerzo sostenido o simplemente haberse atrevido a asumir riesgos…
Yo creo que las tres cosas son importantes, pero si tuviera que elegir una, probablemente me quedaría con la constancia. Las oportunidades pueden aparecer, pero si no estás dispuesto a trabajar, a dedicar tiempo y a esforzarte para desarrollarlas, difícilmente vas a conseguir algo. Siempre he dicho que para ser empresario hace falta inquietud, olfato y sentido común. Hay que saber identificar las oportunidades, pero también analizarlas bien, rodearse de buenos profesionales y no asumir riesgos innecesarios. Nosotros hemos tomado decisiones importantes a lo largo de estos años, pero siempre hemos procurado hacerlo con prudencia. Nunca me ha gustado poner en peligro lo que ya teníamos construido por querer crecer demasiado deprisa. También creo que es fundamental saber adaptarse y aprender de los errores. No siempre se acierta, pero lo importante es equivocarse menos veces de las que aciertas y, cuando las cosas no salen como esperabas, buscar soluciones y seguir adelante. Al final, el éxito de una empresa no depende de una decisión concreta, sino de hacer muchas cosas bien durante mucho tiempo.

Cover of the Cristian Lay catalog from 1982. / El Periódico
¿Cuál cree que ha sido la decisión empresarial más importante que ha tomado en su vida?
Probablemente, la decisión más importante fue atreverme a montar mi propio negocio. Yo empecé trabajando como aprendiz de joyero con 14 años y, unos años después, decidí independizarme y abrir mi propia tienda. Aquello fue lo que me permitió empezar a desarrollar mis ideas y, con el tiempo, poner en marcha Cristian Lay. Después hemos tomado decisiones empresariales de mayor dimensión, como entrar en nuevos sectores industriales o incorporar compañías al grupo, pero todas ellas tienen su origen en aquella primera iniciativa. También creo que fue muy importante apostar por la diversificación. Llegó un momento en el que entendimos que no debíamos depender de una sola actividad y que podíamos aplicar nuestra experiencia en fabricación, comercialización y gestión a otros negocios. Aquella decisión nos permitió desarrollar el grupo que tenemos hoy y afrontar los distintos ciclos económicos con una estructura empresarial más sólida. Pero, si tengo que quedarme con una, me quedo con la primera. Porque si no hubiera dado aquel paso, probablemente nada de lo que vino después habría sido posible.
“Lo que más me importa es que hemos sido capaces de desarrollar empresas y generar empleo”
¿Y aquella de la que más se ha arrepentido?
Si tuviera que señalar algo, diría que en alguna ocasión hemos tomado decisiones empresariales que, vistas con la perspectiva del tiempo, podrían haberse ejecutado de otra manera o en un ritmo diferente. En el mundo empresarial se trabaja con la mejor información disponible en cada momento y no siempre es posible anticipar todos los escenarios. Lo importante es tener la capacidad de aprender, corregir y seguir avanzando. Creo que las decisiones que más enseñan son precisamente aquellas que te obligan a adaptarte y evolucionar.
Ha vivido crisis económicas, cambios de mercado y transformaciones profundas de los negocios. ¿Ha habido algún momento en el que pensara que todo lo construido podía venirse abajo?
En 45 años hemos atravesado muchas situaciones complicadas. Hemos vivido crisis económicas, cambios importantes en los mercados y momentos en los que hemos tenido que tomar decisiones difíciles. Pero nunca he sido partidario de pensar que, cuando las cosas se ponen mal, todo está perdido. Siempre he dicho que lo peor que puedes hacer ante una crisis es achicarte y pensar que no hay solución. Hay que analizar la situación, adaptarse a las circunstancias y trabajar para superar las dificultades. Precisamente por eso hemos procurado mantener una gestión prudente, reinvertir en nuestras compañías y diversificar nuestras actividades. Nunca me ha gustado asumir riesgos excesivos ni depender de un único negocio, porque sabemos que todos los sectores atraviesan momentos buenos y otros más difíciles. Eso no significa que no hayamos tenido preocupaciones o que todas las decisiones hayan sido fáciles. Pero creo que, cuando tienes buenos equipos, conoces tus negocios y cuentas con una estructura sólida, tienes más capacidad para afrontar las dificultades. Al final, ser empresario también consiste en eso: asumir que habrá momentos complicados y estar preparado para superarlos.
“Lo peor que puedes hacer ante una crisis es achicarte y pensar que no hay solución”
El grupo ha crecido tanto mediante nuevas inversiones como mediante adquisiciones. ¿Siguen buscando empresas que incorporar? ¿Hay alguna operación importante sobre la mesa?
Nosotros siempre estamos abiertos a estudiar nuevas oportunidades de crecimiento, como hemos hecho a lo largo de toda nuestra trayectoria. Cuando aparece una oportunidad, la analizamos con tranquilidad y valoramos si encaja con nuestra forma de gestionar, si podemos aportar algo al proyecto y si tiene posibilidades de desarrollo a largo plazo. No nos cerramos a ningún sector ni tenemos especial interés en anunciar operaciones antes de tiempo. Lo importante no es comprar por comprar, sino hacer las cosas bien. Si encontramos una compañía en la que creemos y vemos que podemos contribuir a mejorarla, la estudiaremos. Y si no aparece ninguna oportunidad que nos convenza, seguiremos trabajando para fortalecer las empresas que ya forman parte del grupo.
La adquisición del Grupo Gallardo Balboa en 2020 fue una de sus decisiones empresariales más relevantes. ¿Qué balance hace de aquella operación?
La adquisición del Grupo Gallardo Balboa fue una operación muy importante para nosotros, tanto desde el punto de vista empresarial como personal. Se trataba de una compañía industrial con una trayectoria muy vinculada a Extremadura y, especialmente, a Jerez de los Caballeros, por lo que también tenía un significado especial para nuestra tierra. La incorporación de Gallardo Balboa supuso un paso muy relevante en nuestra actividad siderúrgica y también una gran responsabilidad. Nuestro objetivo desde el principio fue dar continuidad al proyecto industrial, aprovechar sus capacidades y trabajar para fortalecer su futuro. Creo que este tipo de operaciones reflejan bien nuestra manera de entender la empresa. No se trata únicamente de adquirir compañías, sino de implicarse en su gestión, invertir cuando es necesario y desarrollar proyectos que puedan mantenerse en el tiempo. Y, en este caso, además, había una satisfacción añadida: contribuir a mantener en manos extremeñas una industria tan representativa de nuestra región.
“La adquisición del Grupo Gallardo Balboa fue una operación muy importante, tanto desde el punto de vista empresarial como personal”
Después de la apertura de la fábrica de Ondupack en Navalmoral de la Mata, ¿hay nuevas inversiones industriales previstas en Extremadura?
Sin duda. Nuestro compromiso con Extremadura es firme y viene de lejos. A lo largo de los años hemos demostrado con hechos nuestra confianza en el potencial industrial de la región, impulsando proyectos que generan actividad económica, empleo y desarrollo. Más allá de la reciente puesta en marcha de Ondupack en Navalmoral de la Mata, seguimos trabajando en nuevas inversiones destinadas a mejorar, modernizar y ampliar varias de las plantas productivas que ya tenemos en Extremadura. Creemos en el potencial de este territorio, en su tejido industrial y, sobre todo, en las personas que forman parte de él.
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Source: www.elperiodicoextremadura.com



